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INDICE

 

Visión de mundo

en Garduña

 

Demetria

de Pedro Amador Lloréns

 

Reseña Gal Art

 

Transición

de Pedro Aponte Vázquez

Crítica Literaria

 

 

Camino abierto

de Anagilda Garrastegui

Investigación y selección: Reynaldo Marcos Padua

Prólogo: Margarita Maldonado Colón

Edición y diseño de portada: Ramón Felipe Medina

Ediciones y Taller Ciba

San Juan, Puerto Rico

2007

Margarita Maldonado Colón

Andar por los caminos que nos traza la poesía de Anagilda Garrastegui es incursionar en una búsqueda de lo más íntimo del ser para alcanzar la trascendencia. Es mantenerse en movimiento constante utilizando las alas o ir en vuelo sobre los pájaros o remontarse hacia horizontes desconocidos sobre las olas o el viento, todo en constante movimiento del ser al no ser.

La antología Camino abierto preparada por Reynaldo Marcos Padua recoge una muestra representativa de los poemas contenidos en la obra poética de Anagilda Garrastegui desde su primera publicación, Desnudez, hasta la más reciente, Del desvelo a la poesía. Está presentada en la hermosa edición preparada por Taller y Ediciones Ciba de otro valiosísimo poeta de su generación, Ramón Felipe Medina, quien también ilustró su portada.

La selección abarca la producción de 12 poemarios. Se divide en 11 partes que corresponden a los siguientes libros: Desnudez (1955-1956), Niña íntima (1961), Abril en mi sangre (1969), Shizaaad (1972), De mis soledades vengo (1978), Sgnileef (1988), En la noche quieta (1997), Malvada (2000), Ese ángel desnudo que se llama ternura (2002), Como el rumor del agua (2005), Nadie pudo abrazarlo (2005), Del desvelo a la poesía (2006). Vemos en esta antología la trayectoria de la creación poética de esta autora que se ha mantenido activa durante todos estos años en un constante quehacer poético. El título Camino abierto está tomado del poema 16 de Niña íntima y recoge la unidad de toda esta antología porque, ciertamente, abundan imágenes de movimiento, estructura que será recurrente en toda su poesía.

Los poemas seleccionados en esta antología recogen una búsqueda de trascendencia a través de la poesía; en algunos, esa búsqueda se manifiesta como una sensación de vacío, insatisfacción, imposibilidad, soledad, aunque prevalece, en gran medida, un ansia de alcanzar lo intangible o inasequible. Tratan sobre la búsqueda de caminos que la lleven al encuentro de nuevos horizontes.

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La primera parte de la antología, está dedicada a Desnudez, primer poemario que la autora publica , dedicado a su maestro Juan Ramón Jiménez y a Zenobia Camprubí; premiado por el Ateneo Puertorriqueño y por el Círculo Cultural Yaucano. En sus versos, la autora expresa un ansia inmensa de libertad, de búsqueda de nuevas rutas que la lleven al encuentro de nuevos horizontes. Ángel Aguirre, uno de sus más consecuentes críticos, trae a la atención del lector una cita de Hugo Margenat, tomada de un trabajo inédito suyo, en el que dice que en este libro hay: un formidable deseo de romper, de escapar, de acabar con todo lo que ata, un ansia de correr hacia nuevas amplitudes de libertad; de huida muchas veces [...].

En el prólogo al libro Ese ángel desnudo que se llama ternura, Ángel Aguirre dice, refiriéndose a Desnudez, que éste plantea:

 

El tema del viaje, con ecos machadianos, por un camino trascendental, cíclico y milenario, poblado de incertidumbres; la búsqueda de la identidad y auténtica condición femenina –libre de todo tipo de ataduras limitantes– en la transición del ámbito de la sombra nocturna a la luz y a la transparencia de un nuevo amanecer.

La poeta utiliza imágenes en las que abundan símbolos de movimiento y distancia como se puede ver, por ejemplo, en el poema 3: camino deshecho, orilla del tiempo, entra en el horizonte, vena sangrante, flotante bruma, brecha de trascendencia. También los sustantivos denotan movimiento: camino, olas, rastro, caminante, ruta, brecha, tiempo, viaje; así como los verbos: ir, entrar, y los adjetivos: sangrante, flotante. En la mayoría de estos poemas el uso de los tiempos verbales se relaciona muy estrechamente con el contenido: el pasado con la insatisfacción, el presente con la búsqueda y el futuro con el ansia de trascendencia. En el poema 16, la autora visualiza el pasado como un tiempo muerto y lo vincula con imágenes de muerte: quilla muerta, barca de remos mustios, sombra en la tarde de un puerto. Trata, también, el tema de la ausencia y de la muerte, muy enlazados entre sí como una constante en la poesía futura de esta autora. Símbolos de esto son, por otro lado, las campanas, el ocaso nebuloso y el camino infinito. Todo ello expresa el movimiento constante hacia ese otro estado de la existencia que es la muerte y la soledad en ese recorrido.

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La próxima selección de la antología, en orden de publicación, son los Siete poemas a Hugo Margenat, que debían encontrarse en este escogido, pero no constan, ya que constituyen un universo poético único e independiente de los demás y, además, corresponden a un momento histórico particular y como tal debe permanecer, pedido de la propia autora. Dicho poemario fue publicado en 1957 y está compuesto por unos poemas muy hermosos y sentidos.

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Niña íntima es el tercer poemario publicado en 1961. Lo primero que llama la atención es que el tiempo presente establece la tónica del poemario. Hay cierto aquietamiento en el andar para ir a la introspección, a la búsqueda de la niña que representa lo más íntimo y puro del ser.

El poema 15 es un haiku. Esta forma poética será explorada más a fondo en el poemario En la noche quieta. Es la captación de un momento o imagen de manera breve y concisa. Este poema comienza Mundo, Espacio, Eternidad... Y los escribe con letras mayúsculas para establecer la trascendencia de esas palabras que significan la visión de un macrocosmos hacia lo infinito. Hay inquietud de aclarar el Misterio (también en letra mayúscula) y se ve a sí misma regando polvo de estrellas a la sombra. Presenta, de este modo, a la poesía como vehículo para el desvelo del misterio.

Por otra parte, el poema 16 es significativo porque representa el camino como leit motiv de la producción poética de Anagilda Garrastegui, que establece una constante. Su voz poética establece el propósito en la vida con la imagen de un camino abierto que no es otro que una búsqueda sin conocer el destino final, dejando atrás las pisadas que representarían el pasado, más o menos, simbólicamente.

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En el próximo poemario Abril en mi sangre, de 1969, la autora experimenta con el surrealismo, con un universo onírico donde los sueños conducen y liberan la imaginación desbocada, para el encuentro de lo intangible. El personaje poético halla refugio ideal para el encuentro de los nombres y desde ahí le habla a un tú que es el centro de ese encuentro privado y seguro. Este poemario está muy marcado por el tema de la muerte y del soñar como escape de la realidad y el lugar de posibles encuentros con lo que no está al alcance en la vigilia. Están contados en tiempo presente y ese presente es incierto, oscuro y doloroso cuando mira hacia el horizonte/futuro. El I, es un hermoso poema en prosa en el que juega con las dicotomías del yo/no yo, la vigilia/el sueño. Nos remite a las espirales del sueño propio que es lo que la interna a ese mundo onírico. Notamos que el yo poético se refiere a un alguien ausente. Utiliza abundantes símbolos asociados a la muerte: sombras, tumbas, epitafio, nichos, campanadas, nombres fósiles, silencio, fantasmas, cronófagos, tierra carbonizada. Visualiza su propia muerte: 

Voy a las tumbas y recorro los nichos alineados. Y leo los nombres fósiles. Veo a veces mi propio nombre, pintado en rojo, esperando por mí.

Habla también de la ausencia:

El pie, cuidadoso, va tanteando el camino por donde voy sola. No, voy contigo, pero tú no estás. Tú me acompañas, pero voy sola.

En el poema VI plantea la imposibilidad, la desesperanza. Vuelve a utilizar imágenes de muerte: sombra, ruinas, pinos quemados que denotan desolación. Insiste nuevamente en imágenes de movimiento, de búsqueda, de distancia: Lo lejano, horizonte, mundo, mar, pájaros, crece el tiempo, río, temblor. El recuerdo es doloroso, es hurgar en el pasado que representa en la imagen estremecedora del siguiente verso: Y hay un temblor de peces en el oscuro cieno del recuerdo.

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Shizaad, publicado en 1972, está presente en este escogido. La misma autora explica el origen del título. Indica que procede de las palabras de origen navajo: Shi que significa mi, Zaad que significa lengua, palabra, voz. En éste, la autora expresa el encuentro con su propia voz, con lo más íntimo de su ser. Hay abundantes elementos surreales. La palabra es magia y el/la poeta es hierofante que busca el significado de las cosas para transformarlas y comunicar ese significado a otros. En los poemas seleccionados, la palabra responde a una necesidad de interpretar los acontecimientos sociales, desde el punto de vista de la autora, y cómo estos inciden en su estado de ánimo. Aquí hay un cambio tanto en la estructura de los poemas como en el contenido. Pasa del intimismo hacia las preocupaciones sociales, aunque el intimismo, por otra parte, constituye una forma muy personal de ver el mundo, pues expresa inconformidad con el entorno social. En el poema 1 utiliza el símbolo de la telaraña como representación del tiempo, del tejido de la vida. El punto central del ángulo es el encuentro de la realidad y el sueño.

Hay, además, captación de la realidad externa para conducir esa percepción hacia lo íntimo en el símbolo de la persiana que representa los ojos y a la vez la frontera entre lo externo y lo íntimo en el poema 13. La desesperanza está muy vinculada a una inconformidad con el mundo que le ha tocado vivir, tema que presenta en el poema 21 que comienza con el verso una pastilla... En él menciona males que afectan a la humanidad: niños que mueren de leucemia y de hambre, el bautismo como algo que no sirve para nada, el acto inútil de ir a votar a las urnas cada cuatro años para que nada cambie. Plantea que lo difícil y doloroso es estar solo y que la paz es sólo un mito. En este poema, muy conmovedor, hay desesperanza y lo único que puede mitigar todo ese dolor y sufrimiento es el olvido.

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Del próximo poemario, De mis soledades vengo de 1978, constan 6 poemas. Gran parte del libro está escrito al estilo de los haikus, forma poética japonesa, breve, de la que ya hemos hablado. En ellos, hay un elemento de atemporalidad, de inmediatez, pero esa inmediatez tiene una significación y conduce de la percepción a la reflexión y, de ahí trasciende al plano filosófico. En estos poemas la autora se interna en la fantasía. El ser es la realidad y el no ser el sueño.

Hay que destacar que desde Shizaad la poeta ha estado utilizando un recurso formal de aparente poca relevancia, pero de gran significación por estar vinculado tanto al significado de los poemas como a su intención: el uso de la letra minúscula a inicio de poema. Visualmente da la impresión de que hay una parte no materializada, que la palabra escrita da continuidad al pensamiento anclado en el plano ideal. Así establece un sugestivo vínculo entre lo material y lo inmaterial que añade a la significación del concepto ser/no ser que tanto obsesiona a la autora.

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El próximo poemario es Sgnileef, publicado en 1988. La selección de la antología recoge 6 poemas. La misma autora explica el título del libro del siguiente modo:

Una superficie suave y pulida que te devuelve la vida al revés y por reflejo, eso es el espejo. La representación verdadera —o mentirosa— de ti y de lo que te rodea: carne y mundo. Esa superficie suave y pulida recoge la hoja del poema y te la devuelve de otro modo. De ahí el nombre de esta colección de palabras, Sgnileef, que escribí de codos ante el espejo.

En este libro, la poeta incorpora más de lleno el tema social, la guerra, el caos y lo político-social. Combina así el intimismo con las preocupaciones personales y el compromiso social y patriótico. Elabora la imagen reflejada en el espejo, otra realidad, otra dimensión del ser: la imagen de lo real transformada en mentira y captada en su transformación. El espejo es el reflejo del ser al no ser y devuelto a la poeta en su metamorfosis para concretarla en la poesía.

Hay poemas sobre el caos y el horror de vivir en un mundo turbulento; poemas que recuperan la visión de ciertos símbolos asociados a la patria y la evocación de estos, con cierto aire nostálgico, mediante la remembranza; la memoria como un acto doloroso; el fluir de la vida; la búsqueda de lo más íntimo del ser; y la noche como propiciadora del estado en el que se llega al mundo espiritual. Los poemas se ubican, de nuevo, en un espacio de sueño donde se desatan los sentimientos con cierto sentido de libertad o sensación de que todo es posible. En el poemario notamos un tú al que se le habla, pero no es otro que la imagen de la persona poética, reflejada en el espejo. Es la presencia del otro: el yo/ el tú que a fin de cuentas es lo mismo.

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Del libro En la noche quieta, publicado en 1997, fueron seleccionados 5 poemas: 1, 4, 11, 19, 22 y la Elegía 2, Canción I y Canción 5. Hay también una serie de poemas breves al estilo haykus, forma que Garrastegui experimenta en poemarios anteriores, como ya hemos mencionado. Es una forma poética de difícil construcción por la concisión que los caracteriza. Los haykus recogen instantes mediante imágenes que remiten a veces a una reflexión filosófica. En ellos, se hace imprescindible la economía de palabras y el apretamiento de los recursos retóricos.

En los de Anagilda Garrastegui se concreta un mundo onírico dirigido a Dios. En ellos, la noche es momento propicio para entrar hacia el ser. Momento de recogimiento que convoca el mundo de los sueños y de allí, luego de despertar, se capta la iluminación que producen. Expresan una búsqueda ontológica, en pos de la trascendencia. En cierto modo, también exponen un vacío existencial, un deseo de escape espiritual, pero huyendo de lo propuesto por las regiones de lo ideal. El viaje hacia el sueño es, entonces, el viaje hacia sí misma o tal vez hacia el alma “divinizada” que es la Poesía.

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El poemario Malvada sale a la luz en el 2000. De este libro  Los poemas ahí contenidos fueron extraídos de la novela de la autora, titulada Semillas de fuego. Esta colección es un conjunto de poemas de amor y son más de carácter reflexivo. Están escritos en presente y ya en ellos no se destacan tantas imágenes de movimiento. Presenta los temas del amor como castigo, el silencio como medio para llegar al Ser, a Dios, y la poesía y el sueño como la entrada a la fantasía, entre otros.

En el poema 4 el silencio es el medio que lleva al Ser, a Dios y a la Poesía: Es lo que borra el espanto. Nos preguntamos si tal espanto es ¿la vida, el dolor de vivir? En el poema 8, el amor se presenta como algo fiero que devora y duele, que se la come viva sin saber cómo enfrentarlo, mientras que el 14 explora el tema del sueño como entrada a la fantasía, estado en que se trata de asir la sombra y lo evasivo.

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Ese ángel desnudo que se llama ternura es publicado en el 2002. En los poemas contenidos en este libro aparecen los temas recurrentes de la creación literaria de Anagilda Garrastegui: El misterio de la creación y la inspiración poética, el cuestionamiento del propósito de la vida, la idea de Dios como el estado más perfecto de la creación, la soledad, el recuerdo doloroso, el tempus fugit. Hay deseo de trascender mediante la elevación del alma a planos espirituales superiores, a través de la poesía.

Otros poemas de esta selección están dedicados a sus maestros: Juan Ramón Jiménez, en el poema 29, donde lo ve integrado y participando del universo, gracias a la poesía y, otro, el 30, dedicado a la muerte de Darío; en él muestra la poesía como el único medio de salvarse de la muerte, pues la supone eterna y prevaleciendo sobre la muerte física.

También, la idea platónica de la Poesía como estado de belleza y perfección, emerge en el poema 34; aquí el poema es momento breve en que se capturan imágenes, ritmos, cadencias, pero la Poesía, con mayúsculas, que representa su totalidad, está ausente. La poeta aspira a capturar su esencia pero se tiene que conformar con el poema que sólo alcanza una leve fragancia de neblina.

Otra serie de poemas de este libro están dedicados a Puerto Rico. Evocación nostálgica de su país hay en el poema 36; de igual manera, el 37, dedicado a San Juan, es una extensión ideológica del anterior. Son evocativas imágenes del país, que reiteran la belleza del paisaje. Expresan añoranza y una visión arcádica de la Isla, posiblemente porque están escritos desde la distancia.

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Para el 2005, Garrastegui publica Como el rumor del agua  La Autora retoma la forma del hayku y nos acerca a su visión de Dios y su significado para ella. En el poema 3 vuelve el tema, recurrente, de la noche como fuente inspirativa y el viaje por el sueño como encuentro con lo trascendental del ser.

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Su poemario titulado Nadie pudo abrazarlo. Réquiem por Filiberto Ojeda, es de 2005; está dedicado al infortunado momento de la muerte de esta figura, símbolo del anhelo libertario. En los poemas seleccionados, la autora vincula la figura del patriota al paisaje de su Tierra y la describe rodeada de luz hasta el momento de la muerte. El paisaje representa tanto el significado de su vida como de su muerte; luminoso y hermoso cuando se le vincula a la figura en vida y triste, oscuro, cuando la muerte aparece. El 5 describe el momento del desprendimiento de la vida y en el 6, la poeta apunta su dedo inculpador y manifiesta su acusación por la alevosía con que le dejaron morir.

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El poemario Del desvelo a la poesía es su más reciente producción poética, publicado en 2006. En este poemario, ya el caminar es más pausado. Lo hemos venido observando desde En la noche quieta (1997). La poeta no corre por el camino, no se remonta en vuelo por el aire o se monta sobre las olas para acortar su búsqueda hacia lo trascendente. Ahora va con pie firme, porque esa travesía le ha dejado muchas contestaciones y se abraza a ellas para seguir la ruta que nos espera a todos. Y es la poesía el medio por el cual, desnuda ya, llega a la transparencia como en el poema 2: ofrenda de todas/ mis canciones/ de mi vida toda/ derramada/ sobre tanta página/ acogedora y blanca/ Así es el propósito de su poesía: la aspiración a llegar a lo más íntimo, la transparencia, a mostrar su lado puro y hermoso a través de la palabra escrita. En estos poemas va planteando una vuelta al origen, a desandar el camino para, en este regreso, volver a la palabra luminosa y regresar por el mismo sendero que conduce la desnudez de su alma frente a la idea de Dios como objetivo final de todo el recorrido.

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Recapitulando, hemos visto a través de toda la creación poética de Anagilda Garrastegui, la perspectiva de la mujer-escritora que expresa su preocupación por la alienación que caracteriza al mundo moderno, cambiante y en cierto modo caótico y opresivo que le ha tocado vivir. Expresa inconformidad con ese mundo, pero se refugia en la búsqueda de valores como el amor, la fe, y Dios como respuesta a toda esa situación que la afecta como mujer y como creadora.

Por otra parte, vemos la idea del camino, como un recorrido a través de la poesía, en movimiento constante en busca de contestaciones y significados sobre la vida: desbocada e impetuosa al principio, serena y segura al presente, nunca detenida. La vida es ese camino abierto que la poeta presenta, invitando a recorrerlo para que sus lectores encuentren su verdadero significado. Para ella parece ser esa búsqueda de lo trascendente a través de la poesía. Y es una búsqueda legítima.

Ya era tiempo de recoger de manera conjunta la poesía de esta autora puertorriqueña para ponerla al alcance de los lectores. Se trata de una escritora que se ha mantenido activa en el constante y laborioso arte de la palabra. Presentamos ante ustedes una antología, fruto del esmero de otro poeta, Reynaldo Marcos Padua, que recoge una muestra significativa de la poesía de Anagilda Garrastegui, poesía de alto vuelo y de palabra trabajada con esmero. Los invitamos a disfrutar el recorrido junto a nuestra andariega poeta por este Camino abierto.

*Palabras pronunciadas con motivo de la presentación de Camino abierto, Casa Aboy, 2 de noviembre de 2007.

 

**Vea también reseña en Gal Art:

http://www.gal-art.com/web/ver.php?id=412

 

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