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INDICE

 

Visión de mundo

en Garduña

 

Camino abierto

Anagilda Garrastegui

 

Transición

de Pedro Aponte Vázquez

Crítica Literaria

 

Demetria

de Pedro Amador Lloréns

Diseño de portada: Ruth M. Pelet

Editorrial Tanamá

2007

Si tomamos en cuenta que la literatura es expresión de la creación cultural, y quien la produce es un sujeto que, consciente o inconscientemente, representa en su quehacer artístico, a un grupo o clase social, podemos identificar las estructuras mentales que conforman la obra, para encontrar su significación en el contexto social. Aparte del placer y del disfrute de la creación estética, la obra literaria pone de manifiesto la visión de mundo del sujeto colectivo que lo crea, según establece Lucien Goldmann, en su método de análisis. Desde esta perspectiva es que haremos el acercamiento al texto narrativo Demetria, de Pedro Amador Lloréns que sale a la luz pública en mayo de 2007 con una hermosa portada ilustrada con la fotografía del personaje histórico que lo inspira, Demetria Machado.

El relato consta de 14 capítulos y el epílogo. Es una zaga familiar que comienza con la publicación de Hacienda La Monserrate y continúa con Demetria. La trama se desarrolla en la Hacienda La Monserrate en Camuy, lugar principal donde se genera la acción, durante el período de 1852 hasta 1936, fecha en que fallece el personaje histórico que sirve de base a la creación del personaje literario.

Amador recurre a la búsqueda genealógica de sus raíces y recoge anécdotas de la tradición oral de su familia para incorporarlas a esta obra. Como descendiente de inmigrantes canarios, oriundos de Santa Cruz de Tenerife, el autor tiene a su disposición un material de gran riqueza y potencial literario que nos sugiere múltiples posibilidades. Ese bagaje genealógico nutre estas dos obras y, en esta última, re-crea su propia historia familiar a través del relato de la vida de una de sus antecesoras, Demetria Machado, pretexto del cual se vale el autor para re-construir un pasado que le obsesiona y cuya búsqueda permite organizar su universo y validarse como sujeto de la creación literaria a la vez que manifiesta, a través de esas páginas, su aspiración a la justicia social y política.

Demetria es la crónica familiar de la familia Amador Machado, propietarios que se establecieron en Puerto Rico a mediados del S. XIX dedicándose a la producción agro pecuaria y al cultivo de tabaco, caña y otros productos. En sus páginas, queda expresada la visión de mundo del autor, asociada a la descendencia de esa clase social ya desaparecida o trasformada en el tiempo. A través de sus personajes, identificamos las preocupaciones del autor, entre ellas, la desigualdad en los derechos de las mujeres, los males del sistema colonial y el ansia revolucionaria como respuesta a la indefinición política.

Amador pinta un retrato de la época en que se desarrolla la acción, utilizando la narración de la vida de Demetria y de su familia y cómo estos se integran a la producción haciendo una significativa aportación a la economía de la región de Isabela, Camuy y áreas limítrofes. El autor esboza su narración, a grandes rasgos, en la vida de hacienda y demás medios de producción. Ese mundo es visto desde una conciencia que se ha formado en el contexto social de cerca de mediados del siglo XX hasta el momento actual en el que el autor produce la obra. No se trata de la historia per se de la protagonista, sino de cómo y porqué el autor recoge, en esa historia, el conjunto de aspiraciones, preocupaciones e ideas que lo identifican con la clase social de la cual procede.

El narrador expresa en la trama varias ideologías. Se destaca la feminista, cuyo estandarte es Demetria, a quien realza como una figura con ideas de avanzada. Es significativo que el autor haya escogido a una mujer como eje de la narración. Pudo haber escogido al hacendado como figura central del relato, pero no es así. Esto demuestra admiración y respeto hacia la mujer, pero no cualquiera, sino hacia una luchadora y emprendedora que es digna de trabajar hombro con hombro al lado del hombre, para levantar hacienda, capital y familia, como lo es el caso de la protagonista, quien los defiende ante la autoridad y los ladrones, como queda evidenciado en el capítuloVI.

Demetria representa el reclamo de derechos para las mujeres, no obstante, son el narrador y el personaje masculino principal, Pedro Amador, quienes transmiten el mensaje al lector. Esto queda expresado en el capítulo IV, cuando el narrador cuenta que, durante una reunión en la que se discutían problemas sociales, Demetria aprovecha para plantear su preocupación sobre la falta de derechos de la mujer en Puerto Rico. En ese momento, no recibimos el mensaje a través de la voz del personaje femenino, sino del narrador. Más adelante, ya de vuelta al hogar, el autor presenta a Don Pedro Amador, en un diálogo con su esposa, Demetria, diciendo que la igualdad de la mujer con el hombre tiene que llegar, no puede tardarse más. En términos de forma, la voz femenina es sustituida por el narrador mientras, en cambio, éste le concede voz propia al personaje masculino. Esto revela que, aunque el autor cree en la igualdad de la mujer, inconscientemente es al personaje masculino a quien privilegia con la voz discursiva. Es el hombre quien expresa la necesidad de reivindicar a la mujer. Esta ideología se reafirma cuando ella reconoce a su esposo como un hombre de ideas avanzadas porque hay hombres que ni siquiera dejan hablar a su mujer. Y esta aseveración quien la hace el personaje femenino, lo que refuerza el hecho entonces de que la mujer no tiene voz propia.

Aunque Demetria es un personaje con notable determinación y valentía, está subordinada al hombre. En ausencia de éste para dirigir el trabajo, es ella quien toma las riendas de la producción para continuarla. Es el relevo en ausencia de su esposo; cuando él vuelve de su encarcelamiento por sospechas de participación en actividades subversivas, retoma las riendas de la producción y Demetria regresa al segundo plano. En términos históricos, esta es una realidad y, en términos de visión de mundo del autor, la mujer es una figura importante y es el hombre quien tiene la potestad de reclamar el espacio para integrarla al desarrollo de los medios de producción, al trabajo y a la lucha política. La ideología feminista queda expresada en el discurso aunque, en términos generales, no en la acción concreta del personaje. En términos de expectativas, se trata de un feminismo visto desde la perspectiva masculina.

El capítulo VI describe el trabajo en la hacienda, las propiedades, los implementos de labranza y los suministros, así como las funciones del propietario. Una de ellas, pagar a los jornaleros, lo que es descrito por el autor como algo tedioso. Se entiende esto porque, desde la perspectiva del propietario es una fuga del capital que se acumula con el trabajo de los jornaleros y peones. Esto se asocia, nuevamente, a la visión de mundo. El capítulo XIII, por otra parte, es una estampa costumbrista que el autor asocia a una actitud paternalista con relación a los trabajadores. Aparece Demetria, en el capítulo XIV ejerciendo sus funciones de propietaria. Ella aclara que es la responsable del pago de los jornales. De este modo, protege el capital y, de paso, establece su jerarquía (diferencia de clase) ante el capataz Camacho, quien se había ofrecido a buscar el dinero de los jornales, en un momento de gran peligro.

Por otra parte, la ideología religiosa permea todo el texto. El narrador habla sobre el trabajo en la hacienda y lo relaciona con la prosperidad y la bonanza de que es objeto la familia Amador que está favorecida por la fe. Todo esto, asociado a la práctica del catolicismo. Expresa, de cierto modo, que la fe salva. Esto queda evidenciado en el episodio del casi naufragio del cual los salva las plegarias al pequeño Cristo de los Machado (Cap. II) y que será constante a través del desarrollo de la trama.

En el capítulo IX, hace una digresión hacia el tema esclavista y aclara que Pedro Amador nunca tuvo esclavos. No sabemos si en la historia real de esa familia ocurrió así, pero en el texto literario el personaje compraba esclavos para darles la libertad. En términos históricos, se sabe que la posesión de esclavos fue un índice de cuán rica y poderosa era una hacienda, pero lo importante es que el autor destaca la esclavitud como un mal social y ve en la liberación de estos un acto de reivindicación de este grupo oprimido.

El autor se identifica con una ideología revolucionaria a favor de la independencia de Cuba y de Puerto Rico, presente en toda la narración, que se acentúa en el capítulo VII. Presenta el Grito de Lares como un movimiento gestado por propietarios ante las medidas restrictivas del gobierno español que coartaba la producción e imponía altos aranceles. Los personajes creados por Pedro Amador Lloréns son portavoces de ideas liberales y entran en conflicto con el sistema represivo español denunciado en la trama. La única salida a esa situación, según la plantea el autor, es mediante una revolución cuyo resultado redundaría en la independencia de Puerto Rico. Introduce en la trama (Cap. X) personajes históricos como José Martí, ubicado como revolucionario en 1893 en Guantánamo. Además, volvemos a encontrarnos con el teniente Prats, que ya habíamos visto en Hacienda La Monserrate, como un personaje representativo de la opresión del gobierno español. Son figuras que no toman parte directa en la acción, pero sirven para ilustrarnos de cuál lado están las simpatías del autor.

El capítulo XIV trata sobre la invasión estadounidense a la Isla en 1898. Expresa su descontento con el cambio de mando ocurrido en el 1898:

El que la lucha por la libertad del terruño hubiera quedado inconclusa, trajo días más aciagos cuando después del 1898 quedó la isla sumida en un segundo colonialismo por su servilismo hacia el nuevo amo americano, imperialista, expansionista y avasallador.

Presenta en este capítulo, una alianza contradictoria: Los puertorriqueños se alían a los españoles para combatir al nuevo invasor que es el estadounidense. Es el puertorriqueño que combatía al primer enemigo, luchando al lado de éste contra el segundo. Ya no se trata de una lucha entre españoles contra estadounidenses. Hay que ver que esta lucha está presentada en el contexto de la vigencia de la Carta Autonómica que constituía, desde la perspectiva del autor, un adelanto hacia la independencia que la invasión vino a interrumpir.

Incorpora, además, el tema de la santería y lo asocia a los negros. Estamos hablando del año 1873. La práctica de religiones africanas y el espiritismo fueron introducidas a Puerto Rico tarde en el S. XIX y principios del XX. No hay constancia de esta tradición en Puerto Rico antes de esas fechas, pero el autor resuelve este anacronismo, con la introducción del personaje (silueta) de la negra Gervasia, quien era nieta de una cubana y, por ende, se puede inferir la procedencia de la práctica de esa religión en un momento histórico en el que no estaba generalizada en el país. Este es un modo de vincular a Cuba y Puerto Rico tanto en el aspecto político como también en el religioso.

En términos de estilo, el autor muestra preferencia por la narración de la acción más que por la descripción y el diálogo. Hace hincapié en la anécdota más que en la elaboración de recursos retóricos. Es una prosa que utiliza el lenguaje directo, tiende a la concisión, a la brevedad y lleva un ritmo impetuoso. Esto nos lleva a inferir que para el autor es más importante el contenido que la forma y que su mayor interés es el mensaje al que relaciona la insatisfacción ante las circunstancias sociopolíticas que le ha tocado vivir.

Para resumir: Demetria representa el pilar que sostiene al mundo narrado por Amador Lloréns, asociado al amor que da lugar a la fundación de la hacienda y al capital generado por esta. Mediante la historia del personaje y de su familia, el autor nos revela su interés por interpretar, a través del discurso, nuestro pasado histórico desde una óptica revolucionaria. Nos presenta dos momentos cruciales en la historia de Puerto Rico del siglo XIX: El Grito de Lares, durante la dominación española, y la invasión estadounidense a la Isla en 1898. Dos momentos en que hubo posibilidad de revolución, pero no se concretó. En ese contexto histórico, la familia Amador Machado logra hacerse de un lugar y mantenerse en pie a pesar de las circunstancias. Queda evidenciado con este relato, el interés de Pedro Amador Lloréns por el pasado histórico, por la tradición y nos comunica mediante la búsqueda de sus raíces, su anhelo de redención, su aspiración a la libertad y a la justicia social y política de Puerto Rico.

*Palabras pronunciadas en la presentación de Demetria el 11 de agosto de 2007 en Camuy, Puerto Rico.

**Publicado en Claridad

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